miércoles, 30 de abril de 2008

¿Me gustan los hombres o/y las mujeres?

Esta pregunta hace referencia a la orientación sexual, es decir, la preferencia del sexo que debe poseer el compañero sexual.

Si tardas en responder o te decantas por un “depende” quizá te aclare lo que vas a leer a continuación:

Sin que seas sexualmente activo puedes tener conciencia de tu orientación, puesto que ésta también se manifiesta en la tendencia a tener relaciones o fantasías hacia personas del mismo sexo o del contrario.


Puedes situarte con respecto a tu orientación dentro de un continuo, con un rango que va desde exclusivamente heterosexual (atracción hacia gente del sexo contrario) a exclusivamente homosexual (atracción hacia gente del mismo sexo), o bisexual (atracción por ambos sexos). No obstante, muchas personas no se definen ni “exclusivamente” de una ni de la otra, optan por no clasificar su orientación, o manifiestan que están en una etapa de “auto-preguntarse”.

Aunque la sociedad tiende a catalogar, la realidad es que la orientación sexual no es algo binario y excluyente (homo o hetero), sino que comprende varias áreas. De modo que una persona podría tener fantasías bisexuales y relaciones hetero; o preferir emocional y socialmente la heterosexualidad, pero tener prácticas homosexuales. Es decir, partiendo de la libertad y sin presión social, pueden producirse distintas combinaciones según la identificación en el ámbito de la fantasía o de la práctica sexual.

Esto implica que haya quienes no se sitúen permanentemente y a lo largo de toda su vida en el mismo punto del continuo, ya que pueden variar en esas dimensiones en las diferentes edades y momentos.


No tenemos por qué utilizar bisex, hetero u homo como etiquetas inamovibles y absolutas. Toda palabra que pretenda dar cuenta de la historia y del presente sexual y afectivo de una persona, necesariamente dejará fuera experiencias, fantasías, proyectos, sueños, que pueden entrar en conflicto con la imagen que revela esa palabra.

¿Que es el sexo ?


Hablando con lo hijos de sexo


Muchos padres se las ven y se las desean para hablar con sus hijos adolescentes sobre sexo. Algunos acuden al médico o preguntan inseguros a sus amistades: “¿Cómo sé si ha llegado el momento de hablar de sexo con mi hijo?”. Lo cierto es que el interrogante en sí refleja ya un planteamiento equivocado. La idea de que existe un momento prefijado durante la adolescencia de un hijo, en el que los padres tienen la obligación de dar consejos sobre sexualidad es un error.

Lo recomendable es haber conversado con anterioridad, durante la infancia, sobre esas cuestiones. ¿Cuándo? Desde el momento en que los pequeños empiezan a discriminar entre lo que es un niño y una niña, a preguntar por el origen de los bebés. ¿Cómo? Siempre adaptando la información a la etapa evolutiva y al interés particular del niño, sin engañar o inventar fábulas surrealistas.

Por eso, cuando el tema de la sexualidad se ha ido dando en la familia con continuidad, es más fácil retomarlo en la pubertad con preguntas como “¿te acuerdas de lo que comentamos sobre los métodos anticonceptivos hace unos meses?”. Pero si de repente, de forma abrupta y con redoble de tambor se crea un intenso silencio del tipo: “Siéntate, ha llegado la hora de hablar de hombre a hombre o de mujer a mujer”, quizá el hijo salga huyendo de la habitación. La idea clave es hablar de sexualidad cuando surja el tema espontáneamente, o ellos tengan preguntas o experiencias que compartir, etc., de forma regular, sin que haya que elegir el día X para hablar de ello.

Si se espera a que tenga 13 o 16 años para mantener este tipo de tertulias, los padres pueden llevarse la desagradable sorpresa de que su hijo no quiere escucharles, pues se siente violento al tratar un asunto que durante años ha sido tabú en su casa. En otras ocasiones, pueden descubrir que su hijo ya ha mantenido relaciones sexuales y habla de sexo con más naturalidad que ellos, o con estereotipos que reflejan la visión, a veces sesgada, de lo amigos, programas de TV, revistas y películas.

La educación sexual no es competencia exclusiva de los centros escolares, en los cuales más allá del aparato reproductivo en ciencias naturales, apenas imparten algunos seminarios sobre menstruación y preservativos. Corresponde también a los padres ocuparse de aportar información en este sentido, y si ellos mismos no disponen de ella pueden asesorarse. Es bueno que se sinceren con sus hijos y les expliquen, si fuera el caso, que ellos no tuvieron la oportunidad de hablar francamente con sus padres de temas sexuales, y que hay algunas áreas que pueden desconocer.

Es un mito absurdo pensar que hablar de sexo con los hijos les incita a tener encuentros sexuales precozmente. Existen estudios que corroboran que aquellos jóvenes que han recibido información fiable desde pequeños muestran una sexualidad más responsable, una menor tasa de embarazos no deseados y un menor contagio de enfermedades sexuales.

martes, 29 de abril de 2008

Jugamos a .......


“Siempre lo mismo y de la misma manera”, queja entre sábanas, que refleja que la rutina ha absorbido el deseo sexual de la pareja.

Si necesitas redescubrir la pasión y el placer, recuerda que la imaginación es el mejor estimulante para recrear juegos eróticos. Uno de éstos, es el juego de roles en la relación sexual “tú haz de…y yo hago de…”. Los papeles son de lo más variado en función de las preferencias de la pareja: médico y enfermera, policía y reo, profesora y alumno, jefe de aduana y viajera, etc.

Si bien es cierto que esta actividad lúdico-sexual es más apreciada entre los hombres, las mujeres con la edad lo van añadiendo a su repertorio de fantasías, con las que aumentan la motivación y el deseo sexual.

El hecho de interpretar un personaje facilita la desinhibición, rompe el esquema rígido de seducción y amplía el tiempo de juegos precoitales, tan valorado por algunas mujeres. Ofrece la posibilidad de cambiar el escenario (de la cama al salón o cocina), y de dotar de recursos eróticos al que no solía llevar la iniciativa.

El único requisito es la libertad, y que el personaje nunca llegue a dominar a la persona, sino que sea un complemento más del placer. En el código de complicidad de ambos prevalece el respeto y la alternativa de parar la representación si a uno de los dos le incomoda.

Para adentrase en el papel se pueden incorporar disfraces, ya que el mero hecho de contar con una indumentaria erótica predispone a jugar con humor y con diálogos asociados a la vestimenta. Encontramos sugerentes ejemplos, que podemos agrupar en:

- Gremios/Oficios. Hablamos de los clásicos sheriff, bombero, cowboy, mecánico, doctora, ejecutiv@, camarer@, etc. Son los que más se prestan a recrear escenas de películas eróticas.

- Cuentos. Regresamos a Caperucita Roja, Superman, Catwoman y demás Superhéroes.

- Transgresores. Los que se salen de lo convencional: mamá Noel, monja traviesa, cura rebelde, gatita, lobo, diablesa, geisha,

Sexo rural VS Sexo urbano

Las palabras vida rural suenan bucólicas, idílicas, las chicas del campo suelen ser tradicionales, castas, y ellos tienen ese encanto que les da vivir más cerca de la naturaleza… Pero, ¿son ciertos todos estos tópicos? Por supuesto que cada persona es un mundo, sin embargo una investigación hecha por la Universidad de Indiana y publicada en la revista “Health Education Monograph” muestra que los adultos solteros que viven en áreas rurales no presentan unos comportamientos sexuales más seguros que aquellos individuos que viven en el medio urbano, como por ejemplo en el número de parejas o en la tasa de encuentros sexuales de riesgo.

El director senior del Centro Rural para la Investigación de VIH/ETS en la Universidad de Indiana, comentó: “La imagen que tenemos del medio rural es más conservadora que la situación real, con valores tradicionales que darían como resultado comportamientos personales menos arriesgados. El estudio demuestra que contrariamente a esta creencia, la gente que no vive en las ciudades tiene más relaciones sin protección porque piensan que están protegidos contra muchos de los factores que contribuyen a la transmisión y adquisición del VIH/Sida”.

La investigación se llevó a cabo sobre 1.500 hombres y 1.888 mujeres de edades comprendidas entre 18 y 29 años de edad, dentro de la Encuesta Nacional del Crecimiento Familiar 2002 (E.E.U.U.). No-rural es un término que se refiere a aquellos que habitan un condado con más de 50.000 residentes. Los hombres no-rurales presentaban una media de 8,8 parejas sexuales durante su vida, mientras los rurales tuvieron 7,2, y 1,7 y 1,4 respectivamente en los doce meses anteriores a la encuesta.

Los contactos sexuales sin preservativo supusieron 4,9 para los hombres no-rurales durante el mes anterior, y 6,2 para los rurales, y el 47% de ambos grupos no utilizó condón en su último encuentro sexual. En mujeres los datos arrojan una media de 6,8 y 6,5 veces respectivamente para no-rural y rural durante el mes anterior, y un 51% de las primeras no utilizó preservativo la última vez que tuvo un encuentro sexual frente a un 47% de las segundas.

El 59% de mujeres no-rurales tenían más posibilidades de contagiarse con VIH, frente al 50% de las rurales, mientras los hombres de uno y otro grupo presentaron la misma cifra, un 44%. Los investigadores concluyeron: “Los residentes en medio rural pueden haber dudado en responder a una encuesta de salud, pero ésta ha dado en el blanco en cuanto a la realidad social. La intensificación de esfuerzos para promover la reducción del riesgo de VIH/ETS en la América rural está garantizada, porque los recursos para paliar epidemias de VIH en zonas rurales son menores que en las áreas urbanas”.

Las tasas de infección de ETS son menores en áreas rurales, pero los datos en cuanto a comportamientos de riesgo son similares en la ciudad y en el campo.

A todo esto hay que sumar las características del sistema sanitario americano en el que sólo los trabajadores que tienen un seguro médico contratado son atendidos en los centros de salud y hospitales, lo que deja sin cobertura sanitaria a un porcentaje altísimo de la población estadounidense que no tiene recursos económicos suficientes para pagar las elevadas cantidades que suponen los seguros. Esto hace que tan sólo una pequeña parte de la población enferma obtenga un tratamiento adecuado.

Higiene Sexual



No solo las personas sexualmente activas deben ser responsables del mantenimiento de su salud en la zona genital, por lo que todo individuo debe seguir medidas de limpieza y autoexploraciones que ayuden a evitar infecciones o adviertan sobre alguna alteración que pueda presentarse.

Tanto por uno mismo como por la pareja, la higiene íntima debe practicarse todos los días con la finalidad de evitar la aparición de pequeñas infecciones, las cuales al principio se manifiestan mediante molestias, ardor, comezón o mal olor, y de no atenderse pueden representar un problema más serio e incómodo.

Cada individuo procurará atenciones especiales para su aseo personal de acuerdo con su sexo, pero en general debe ser cuidadoso por la delicadeza de esta zona corporal y, ante todo, constante y atento porque los genitales se encuentran próximos a los orificios de salida de orina y materia fecal, lo que facilita la presencia de bacterias y hongos (siendo más frecuente la Candida Albicans), que generan infecciones transmisibles por vía sexual.

Aunado a esto, la piel de vulva o pene cuentan con una serie de pliegues que facilitan la acumulación de restos de orina y secreciones diversas (medios ideales para la proliferación de microorganismos), por lo que exigen más atención que otras regiones corporales. A continuación una serie de consejos básicos para procurar higiene íntima adecuada, tanto a hombres como a mujeres, atendiendo las particularidades de cada caso.

Hombre limpio, hombre sano
En los varones es ampliamente recomendable recurrir a baño diario en el que sus genitales se laven de la misma manera que otras partes del cuerpo; no basta con dejar que la espuma "caiga" en los genitales o que el agua "se lleve" el jabón, sino que se debe ser más minucioso sobre todo en los pliegues de la piel. De igual manera, la zona debe secarse con toalla limpia para evitar la permanencia de humedad. Un pene no circuncidado deberá limpiarse con mayor atención en la zona del glande (cabeza del miembro viril), echando hacia atrás completamente el prepucio (piel que cubre la punta del pene) con la finalidad de evitar acumulación de fluidos o células muertas.

En cualquier caso, toda secreción extraña puede ser resultado de una infección, así que debe ser consultada con el médico. También es importante que todo varón lave sus manos antes y después de orinar, con la finalidad de no alojar bacterias de las manos en los genitales y viceversa.

Luego del proceso de limpieza se presenta el mejor momento para realizar un autoexamen con la finalidad de detectar la aparición de cáncer en testículos, el más común entre hombres jóvenes pero que también tiene un índice de recuperación del 90% si se detecta a tiempo. Además, este proceso dura sólo 1 ó 2 minutos una vez al mes.

Gracias al agua caliente utilizada en baño o ducha, la piel del escroto (piel que contiene los testículos) se encuentra más relajada, y en general es ideal para detectar posibles alteraciones. Durante la autoexploración se examinará un testículo a la vez; cada glándula se enrollará y comprimirá suavemente con los dedos índice y pulgar; mientras se realiza esto se intentará sentir la presencia de algún bulto en la superficie, alguna variación en el tamaño, si se han endurecido o hay alguna diferencia con respecto a la revisión anterior.

Es posible que el epidídimo (masa muy rizada e irregular de tubos que almacenan el esperma en la parte posterior del testículo) se note duro al tocarlo, pero no debe confundirse con un tumor, que es más rígido y en forma de bulto; asimismo, pequeña línea firme entre los testículos es normal. En cambio, si se nota una prominencia, llaga o algún cambio notable, no quiere decir que se tenga cáncer pero es importante que el varón asista lo antes posible al médico.

Limpieza en mujeres
La vagina secreta fluidos que permiten mantener humedad y acidez en su interior para impedir el desarrollo de microorganismos dañinos; sin embargo, factores como estrés, contacto sexual sin protección, cambios hormonales, tratamientos prolongados con antibióticos y deficiente higiene íntima pueden alterar este mecanismo, favoreciendo el desarrollo de infecciones.

Existen principios básicos de limpieza femenina que son sencillos de seguir y que contribuyen a evitar estas molestas afecciones. De inicio podemos mencionar que después de cada deposición debe tenerse precaución en la higiene para no provocar infección genital: la limpieza deberá realizarse en dirección de la vagina al ano para evitar que los gérmenes se diseminen y se alojen en los genitales o en vías urinarias.

Es suficiente lavar los genitales con jabón suave y agua una vez al día, durante la ducha diaria; no es conveniente que la mujer enjabone entre los labios vaginales, ya que sólo irritará los tejidos de la vulva. Salvo prescripción médica, las féminas no deben utilizar desodorantes vaginales, pero en caso de que se prescriba el uso de spray para la higiene íntima, éste nunca debe dirigirse directamente hacia la vulva; en caso de irritación debe suspenderse el uso de inmediato y consultar al ginecólogo.

Aunque las duchas vaginales "lavan" el tapón de moco que protege la entrada de la matiz de microorganismos infecciosos, en ocasiones son recomendadas por algunos médicos durante la menstruación; de ser así, la mujer debe tener cuidado de que el mango de la ducha no esté muy cerca para reducir la presión del líquido y evitar que los microorganismos vaginales sean arrastrado hacia el útero, donde pueden causar una infección.

Finalmente, diremos que después del coito, un lavado vaginal es ineficaz como anticonceptivo y además poco recomendable, ya que destruye la flora vaginal aumentando los riesgos de infección.

Como medidas para prevenir infecciones vaginales, pueden seguirse también estos sencillos consejos:

  • Secar cuidadosamente la región genital después de la ducha, baño o luego de nadar. La ropa se deberá cambiar siempre que esté húmeda.
  • Utilizar siempre una toalla personal para el aseo.
  • Usar ropa interior de algodón en lugar de aquella fabricada con materiales sintéticos.
  • Evitar ropa ajustada.

Cualquier anormalidad debe reportarse
La higiene diaria y observación constante permiten a cualquier persona habituarse a sus genitales, zona de nuestro cuerpo que continúa siendo un tabú, por lo que de esta forma se facilita la detección de cualquier cambio.

En el caso de las infecciones genitales femeninas es típica la secreción de un líquido blanco amarillento y espeso por la vagina, a veces de mal olor y asociado a picazón y ardor genital; en cambio, los varones generalmente presentan pocas molestias, aunque suelen ser característicos picazón, pequeños granos, ardor o irritación en el glande o prepucio. Cualquiera de estos síntomas en hombre o mujer es motivo de consulta médica.

Finalmente, considere que procurar higiene personal adecuada es una manera más de mostrar afecto a uno mismo y a la pareja, ya que es velar tanto por la salud personal como por la del ser querido.

martes, 22 de abril de 2008

ORIGENES DE LA SEXOLOGÍA


Antecedentes históricos

En la antigua Grecia el médico Hipócrates y los filósofos Platón y Aristóteles investigaron y ofrecieron las primeras teorías acerca de la sexualidad, abordando temas como disfunciones, reproducción y contracepción, aborto y ética sexual.

Por su parte los médicos romanos Sorano y Galeno fomentaron el conocimiento sexual avanzado y sistematizado, incitando a su vez a eruditos islámicos a dedicar mucha atención a las preguntas sexuales. Los manuscritos islámicos, traducidos e introducidos en la Europa medieval, junto con las reediciones de los de los griegos y los romanos se convirtieron en los textos de referencia para las nuevas escuelas médicas de los siglos XVI, XVII y XVIII. Términos como las trompas de Falopio, folículos de Graaf y glándulas de Cowper son el producto de la investigación anatómica de esos siglos. El concepto de sexualidad aparece en el siglo decimonoveno surgido de las preocupaciones y debates sobre superpoblación, psicopatía sexual, degeneración y ética sexual. A través de la investigación biológica, médica, histórica, y antropológica de von Baer, Darwin, Mendel, Kaan, Morilla, Magnan, Charcot, Westphal, Burton, Morgan, Mantegazza, Westermarck, Krafft-Ebing, Schrenck-Notzing, y otros, las fundaciones de la investigación del sexo culminaron su madurez y modernización.

A finales del siglo diecinueve y principios del siglo veinte los trabajos de investigación de problemas sexuales de Havelock Ellis, Sigmund Freud, e Iwan Bloch establecieron las bases de la sexología moderna.

El verdadero padre de la sexología moderna fue el dermatólogo berlinés Iwan Bloch (1872-1922), quien acuñó el nuevo término "Sexualwissenschaft" que primeramente fue traducido como "ciencia sexual" y posteriormente como sexología. Bloch era un hombre muy erudito, que hablaba varios idiomas y cuya biblioteca personal tenía más de 40.000 volúmenes. El su estudio "La vida sexual de nuestro tiempo, 1907) Bloch ofrece la siguiente declaración programática :

"El autor del presente trabajo está convencido que la pura consideración médica de la vida sexual, a pesar de que debe constituir siempre el núcleo de la ciencia sexual, es incapaz de dar una respuesta justa a las múltiples relaciones entre la sexualidad y los otros aspectos de la vida humana. Para hacer justicia al amor en la vida de las personas y de la sociedad y en relación con la evolución de la civilización humana esta particular rama del saber debe ser tratada como como una parte de la "ciencia general de la humanidad," que está constituída por una unión de el resto de las ciencias -- de la biología general, de la antropología y de la etnología, de la filosofía y de la psicología, de la historia de la literatura, y de la historia entera de la civilización".

En 1908, Magnus Hirschfeld lanza el ZEITSCHRIFT FUR SEXUALWISSENSCHAFT, la primera publicación especializada de sexología, en la que Sigmund Freud escribía el artículo "Hysterical Fantasy and Its Relation to Bisexuality" . Tenía en principio carácter mensual, aunque sólo aparecieron los 12 primeros números ya que en su segundo año se incorporó en otro diario menos especializado dirigido por el joven Max Marcuse.

El 21 de febrero de 1913 Bloch funda la primera sociedad de sexología, la "Arztliche Gesellschaft fur Sexualwissenschaft und Eugenik" sociedad abierta a miembros no-médicos pero con credenciales académicas.

En 1919 Hirschfeld funda en Berlín el primer instituto de sexología del mundo con una biblioteca de 20.000 volúmenes, 35.000 fotografías y una extensa colección de objetos y obras de arte. En 1921 Hirschfeld, organiza el primer congreso de sexología de la historia, un congreso de 6 días al que acuden científicos del mundo entero, divido en cuatro áreas : Endocrinología Sexual, Sexo y Leyes, Control de la Natalidad y Educación Sexual. Albert Moll, compañero y rival de Hirschfeld criticó el congreso como puramente propagandístico y cinco años más tarde organiza en Berlín el primer congreso "puramente científico" bajo el nombre de "Congreso Internacional para la Investigación Sexual". En 1933 el instituo de sexología de Hirschfeld fué saqueado por los nazis y sus documentos fueron quemados públicamente.

Terminada la Segunda Guerra Mundial la sexología experimenta un resurgimiento en Estados Unidos gracias a los esfuerzos de Alfred C. Kinsey, culminados en los denominados "informes Kinsey", "La conducta sexual en el hombre" de 1948 y "La conducta sexual en la mujer" de 1953. Kinsey significó un nuevo avance en la investigación sexual no-médica.

Ya avanzado el siglo XX, el médico ginecólogo William H. Masters y su ayudante y esposa Virginia Johnson contribuyeron definitivamente a los avances en sexología con sus estudios "Respuesta sexual humana" de 1966 y "Inadecuación sexual humana" en 1970, publicaciones que constituyen la base de la terapia sexual moderna.

Los Congresos Mundiales de Sexología de Paris (1974), Montreal (1976), Roma (1978), Mexico City (1979), Jerusalem (1981), y Washington (1983) son la continuación del trabajo empezado por Hirschfeld y Moll.

La OMS y la sexología

En 1973 la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó de la falta de formación sobre sexualidad de personas capacitadas para ejecutar los programas educativos. Su función consistiría en facilitar información, proponer terapias, formar docentes y aconsejar donde fuera necesario. Se debería contar con su presencia en los servicios de asistencia materno-infantil, centros de planificación familiar, de salud mental y salud comunitaria. De la multitud de necesidades y demandas sociales se deriva la necesaria especialización del sexólogo como: asesor sexual, experto en pedagogía sexual, experto en terapia sexual e investigador. Como en nuestro país no hay estudios reglados de sexología, las sociedades sexológicas han ido impartiendo diversos cursos de formación.
Al año siguiente, en l974, definió que "SALUD SEXUAL es la integración de aspectos somáticos, afectivos e intelectuales del ser sexuado, de modo tal que de ella derive el enriquecimiento y el desarrollo de la persona humana, la comunicación y el amor".

La sexología en la actualidad

La SEXOLOGÍA es una disciplina que estudia la conducta sexual humana y la estructura y funcionamiento de los órganos sexuales.

Como muy bien definió Bloch, al abarcar aspectos biológicos, psicológicos, sociales y culturales, los estudios de sexología requieren la integración de múltiples disciplinas como la Medicina, la Biología, la Psicología, la Sociología, la Antropología, la Filosofía y la Historia, entre otras.

En la mayoría de los países la sexología no es una ciencia oficial reconocida en los ambientes académicos, por lo que su estudio y especialización lo proporcionan las diversas sociedades sexológicas establecidas en cada país, mediante programas de postgrado, cursillos, etc.
En Montreal (Canadá), la facultad de ciencias humanas de la Universidad de Quebec , es la única en el mundo que tiene una carrera con estudios oficiales de sexología. Para ejercer como sexólogo en esta provincia se requiere dicha titulación.
En Estados Unidos pueden ejercer la sexología los médicos, psiquiatras, psicólogos y antropólogos mediante estudios adicionales de especialización en sexualidad humana.
En algunos países europeos es necesario ser doctorado en medicina previamente a poder ser reconocido como sexólogo.

La sexología moderna contempla tres campos de actuación: la investigación, la educación y la sexología clínica.

La sexología clínica es la que se ocupa del tratamiento de las problemáticas sexuales tanto de origen orgánico como psicológico. Se divide por lo tanto en dos áreas : la médica y la psicológica.

El área médica trata la problemática sexual de origen orgánico, diagnosticando enfermedades y disfunciones orgánicas, efectos secundarios producidos por medicamentos, etc.

El área psicológica trata la problemática sexual de origen emocional. A través de las entrevistas con el individuo o la pareja, el sexólogo clínico o terapeuta sexual determina los síntomas y realiza los diagnósticos, prescribiendo ejercicios o prácticas específicas para cada caso particular.

Los problemas más comúnmente consultados en el área psicológica son :

- Dificultades para mantener la erección
- Eyaculación precoz, retardada o ausente
- Disminución de lubricación en la mujer
- Dificultades para alcanzar el orgasmo
- Pánico a la penetración
- Pérdida de deseo
- Ausencia de sensaciones placenteras durante las actividades sexuales
- Diferencias en la pareja de los niveles de deseo
- Insatisfacción conyugal
- Diferencias respecto a las practicas deseadas por cada miembro de la pareja
- Disconformidad con la propia sexualidad
- Fantasías sexuales
- Sexo compulsivo
- Preocupaciones acerca de la propia identidad sexual
- Conductas parafílicas (pedofilia, voyerismo, exhibicionismo, fetichismo, etc)

En algunos casos tanto el deseo como la respuesta sexual, pueden estar influídos por múltiples factores psicológicos y orgánicos, por lo que el terapeuta sexual podrá requerir que la terapia sexual sea llevada a cabo de forma interdisciplinaria, con la participación médica.

Las terapias sexuales suelen trabajar con objetivos limitados por lo que muchas problemáticas pueden resolverse en períodos relativamente breves.

Antes de empezar la terapia propiamente dicha, el sexólogo clínico hace una evaluación de los problemas sexuales tal como los experiencia la persona o la pareja. Dicha evaluación se suele hacer en dos entrevistas para una persona o en cuatro para la pareja. Evidentemente en ésta etapa la comunicación y la confianza entre el paciente y el terapeuta es fundamental para el adecuado tratamiento de los problemas sexuales.
Los objetivos de dicha evaluación son :
- Identificar con precisión la naturaleza del problema (como se presenta en la vida del individuo o la pareja, como se percibe, sus origines psicológicos o fisiológicos, etc).
- Poder ofrecer una terapia adaptada al problema y a las personas que lo padecen.

Dependiendo del enfoque del sexólogo las entrevistas pueden ser muy distintas unas de otras, aunque todas se centran principalmente en conocer la vida y experiencias sexuales de la persona o pareja, a fin de comprender la dificultad sexual y encontrar la mejor solución. Algunos centran las entrevistas en el conocimiento de las experiencias conyugales, mientras que otros se centran en proporcionar ejercicios para efectuar en casa a fin de adquirir nuevos conocimientos y mejorar de esta forma la vida sexual de la pareja.